¿Es posible ser feliz o esto es una “cursilería” inventada por los psicólogos?

Definitivamente SÍ PUEDES sentirte feliz, incluso en situacines en las que parezca imposible…. Pero deja que me explique y te “convenza” de esta afirmación acerca de las emociones más positivas que podemos llegar a experimentar incluso en momentos muy oscuros…

En primer lugar me gustaría dejar muy claro que no pretendo minimizar ni trivializar acerca de problemas vitales, graves que, por su propia naturaleza, desencadenan emociones intensamente dolorosas . Sería por mi parte una terrible falta de respeto. Dicho esto, sí quiero ofrecerte ciertas “claves” que pueden permitirte vivir tu día a día con un mayor grado de felicidad , esto es, con una disposición más optimista que te permita obtener un mayor grado de satisfacción y bienestar diarios.

  • La primera de estas claves sería la de intentar descubrir todos los aspectos positivos que la situación actual puede reportar. Dicho así puede dar hasta la risa o provocar enfado: “¿Me quieres explicar qué tiene de bueno que me haya quedado en el paro (por ejemplo)?”. De nuevo repetir que no quiero frivolizar sobre asuntos tan serios y dramáticos, pero sí he de insistir en esa búsqueda diaria de aquello que podamos “rescatar” como positivo en nuestra difícil situación.

Dejame darte algún ejemplo: un padre de familia tras unos meses de haber sido despedido me refiere: “Independientemente de las preocupaciones económicas, tengo que reconocer que mis dos hijos están más tranquilos que nunca (en concreto él lo refirió como “están hechos una balsa”); yo les acompaño al colegio todos los días y por las tardes estoy con ellos en casa. Indudablemente están más cariñosos y felices”. Por cierto, esta familia ha tenido que olvidarse de sus vacaciones en la playa para el próximo verano, el campamento de los niños ni se sueña y han eliminado de forma radical otros beneficios que les reportaba su anterior situación económica (menos ropa y juguetes, comida más barata pero igualmente nutritiva, etc). Es curioso, los niños no “sufren” por estos cambios, es más anímicamente están más estables al contar con el tiempo de su padre…

Por supuesto, el desarrollar la capacidad de descubrir cosas positivas en el día a día no te va a compensar de todo aquello de malo que conlleva una difícil situación. Decir lo contrario sería intentar engañarte. Lo que sí afirmo una y otra vez, es que este descubrimiento de lo positivo sí puede aliviar en algún grado el malestar que tenemos que soportar, lo cual va a generar un estado de ánimo mucho más saludable (seremos un poco más felices o menos infelices, como guste verlo).

  • Otra clave sería la de intentar no compararte ni con otros que están mejor que tú ni con tiempos mejores que se han quedado en el pasado. Sí , ya sé que la comparación es inevitable, todos lo hacemos todos los días en algún momento y en relación con algún aspecto de nuestra vida: nos comparamos con la amiga, con el hermano, con la vecina, con el personaje de la tele, con el pasado más favorecedor (¿cualquier tiempo pasado fue mejor?) ,y un largo etcétera de comparaciones. Dime ¿qué de bueno se obtiene con ellas? Me atrevo a decir que poco o nada. Eso sí, obtenemos mucho de envidias, rabia, disgusto, malestar, decepción, frustración,…todo “malos rollos”.

Aunque es inevitable esa comparación porque nos sale de forma espontánea, es bueno para nuestra salud emocional (eso de sentirnos felices), pensar que nuestras vidas presentes son las que son, que lo del otro o lo que teníamos en el pasado no es cosa nuestra,¡¡¡ ¡escapa a nuestro control!!!!, y que, por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es gestionar lo mejor que podamos nuestro presente.

Un ejemplo real: dos socios en un negocio de servicios mantienen este diálogo aproximado “El negocio no va lo que se dice “viento en popa”, hay que reducir gastos de forma significativa. Deberíamos irnos a otro despacho más barato.”-“Pero, ¡siempre hemos estado aquí, es tan amplio, tan luminoso, tan cercano a casa…!”-“Sí pero podemos mudarnos a otro que nos sirva igual pero que sea más económico y cuando vengan tiempos mejores buscar uno mejor”.

  • Finalmente, la tercera clave y uniéndola a las dos anteriores: piensa qué puedes hacer para adaptarte de forma activa a las circunstancias adversas que se presentan. Digo adaptación que no resignación, esto es, pensemos en lo que podemos hacer para mejorar nuestra situación, no nos quedemos autocompadeciéndonos, pues si tomamos ese camino nos encontraremos con la calle cortada. En la mayoría de las ocasiones tenemos el poder para cambiar grandes o pequeños aspectos de nuestro día a día que nos permiten sentirnos mejor . El ejemplo anterior nos sirve para reforzar esta clave: el socio que propone el cambio de despacho, no sólo no se para a comparar los tiempos mejores y echarlos de menos, sino que busca activamente una posible solución a sus agobios económicos de forma práctica.

Termino igual que iniciaba este artículo: en momentos de dificultades (o sea, con mucha frecuencia, seamos sinceros…), SÍ PODEMOS activamente encontrar motivos para alimentar nuestro estado de ánimo, para que no nos juegue la mala pasada de caer por una cuesta empinada que termine en un estado depresivo. En definitiva, Nuestro estado de ánimo puede “sobrevivir” a cualquier crisis.

rosamelgarmoreno@gmail.com

Teléfono: 600 40 93 63

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